La ce cedilla (no la necesitaba en aquella época para sonar así ante -e/-i) y la tilde en la o (que no estaba la cosa para gastar tinta y pergamino, pero me dañaba la vista dejar viuda la vocal tónica) sobran, pero una cosa que no varía en mi conducta es la de que ni la ortografía medieval te estropee un título resultón.
Otra de mi rojísimo instituto, cuyo director sigue simpatizando a boca llena con un rojísimo sindicato, y en claustro lo proclama. Concretamente, ese sindicato que se atribuye (¿cuál no?) el logro de que legalmente no se superen las horas fijas establecidas de permanencia. El gobierno de la taifa lo ha solucionado por la vía rápida: actividades inaplazables e imposibles de soslayar, que se hagan fuera de ese horario, pero que se hagan. Un logro maravilloso.
Pues bien, siendo tan rojísimo, y tan meado en los pantalones (como me he encontrado el centro entero, frente a tanto centro que plantó cara a los equipos de "hombres de negro" de la Inspección) con el seguimiento del Plan para poner muchos aprobados (le buscaron un nombre más bonito, claro), le llegan cuatro madres chillando porque sus niños suspenden mucho mi asignatura de bachillerato, y va y se comporta como el dueño de una academia de tres al cuarto. Menos mal que no puede despedirme, como hicieron con un excelente profesor de cierto chiringuito pseudouniversitario pastocrático y sin homologación (laico, ojo, por si entre mis escogidos y escasos lectores se ha infiltrado un cerebro jibarizado), porque los alumnos no es que se quejaran de él, sino que cuando explicaba teoría de la comunicación preguntaban en sus círculos "qué se habría fumado el tío ese", al usar términos que no les aparecían en sus libros del tema uno de 1º de bachillerato.
Como todavía estoy a cala y prueba (eso se han creído), me ha dejado caer, vía departamento, que suspendo mucha gente, a lo que he respondido que era lógico, si estoy eliminando estupideces del año de maricastaña del libro de texto y no toman maldita la nota, mientras charlan cual alegres comadres de Windsor. Que me dejan exámenes en blanco y que se quejan de que mis preguntas sean del tipo de "relacione...", "invente un ejemplo que demuestre el concepto X", etc. O que respondan, dicho en bruto, una pregunta que alude a la página 23 con la clasificación de la página 38, que no tiene nada que ver.
No podré negar que ya me lo advirtió, con buena voluntad, una persona que se ha plegado al sistema de preguntar los epígrafes del examen, que confesó haber sido, en otras épocas, quijotesca, y que me propuso "írmelos ganando poco a poco", por supuesto, con preguntas de epígrafe. A mí, que el bien tramado final de El Quijote lo admito como lector informado, pero me da tres patadas. Para eso, prefiero la más clarita lección de El Licenciado Vidriera.
Mira por donde, hoy les tocaba recuperación: al ser folios a doble cara, he tenido que tirar la mitad de los exámenes por incomparecencia. De la otra mitad, más de uno y más de dos que dejaban el mapa de la península (dividido por autonomías, para que no se despistasen demasiado) sin siquiera poner las lenguas de España. Me tropiezo con el aguerrido defensor de las academias de tercera pagadas con dinero del Estado, y, ante el par de exámenes que le muestro, junto con la observación de las multitudes que no toman una maldita nota o se dan a la charla, oh, casualidad, salta con que "estudiantes malos ha habido siempre" y que el problema es que mi índice de aprobados "difiere del de otras asignaturas" (sobre lo que habría de qué debatir), y que "ya hablaríamos".
Y tanto que hablaremos. La censura casera ya ha saltado con que no puedo decirle que me podrá hacer la vida amarguísima, pero que yo no soy domesticable. Ya sé que es un pecado, en los nuevos sistemas educativos, poner exámenes "de pensar", y, sobre todo, esos de "con el libro y apuntes por delante", teniendo en cuenta que servidor no lleva una respuesta prefabricada para corregir, sino que descuenta por la gravedad de los deslices, y conclusiones erróneas pero sin barbaridades cuentan para bien al calificar...
No, no me molestan otras críticas recibidas, que además coinciden con "agujeros" míos y aciertan. Pero un tío que se aprovecha de una inmigrante china que casi desconoce el español para meter a su hija en el peor curso, que se la sopla que un profesor se le ofrezca a dar clases de refuerzo en lugar de buscarse un apañito poco trabajoso para cubrir horario, que ahora se la coja con papel de fumar para maquillar estadísticas, y se mee en los pantalones por madres chillonas y por una inspección... mira, métete la sonrisita por donde te quepa.
Eres un colaboracionista de la clase opresora. Es verdad, defiendes a muerte la escuela pública. Pública, porque es para ofrecerle al público lo que pide, no lo que necesita, y pública, porque defiendes al patrón de la escuela pública, que solo quiere tener contentos a los "clientes-votantes", aunque le esté vendiendo mercancía adulterada. ¿Ves? En eso soy "un facha". Me da igual quién sea el dueño del edificio, mientras que haya escuela para todos y con las mismas oportunidades. Me corrijo: con más oportunidades para el que más lo necesita. Que, en el estado actual de la sociedad, no debe depender de almas caritativas y fundaciones bondadosas, sino del Estado que pide dinero (dice que para garantizar los derechos), y que el único límite a las privacidades es no troquelar infantes ni jóvenes (¡cuánto adoctrinamiento de catecismo barato, no puesto en práctica, disfrazado de "programa de concienciación", escrito en tinta oficial!).
Yo, en mi calidad de Señor de los Zafiros, proclamo que solo defiendo la Enseñanza: es decir, dotar de herramientas a niños y jóvenes para defenderse de una sociedad que no se corta un pelo en convertirlos en piezas de producir y, sobre todo, consumir, y ampliar sus horizontes en busca de una perpetua falta de certidumbres y un continuo esclarecimiento de ideas propias. Enseñar para la libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.