Sí, estoy de acuerdo con todo lo que se puede decir para echar balones fuera. Pero, con lo que todavía podríamos recortar de nuestras comodidades educativas, este chaval, y otros muchos medianitos podrían darle la vuelta (ya sé los argumentos por los que mi pensamiento es cándido) a su país. Con lo que pudiéramos traer a nuestros desmotivados chavales del entusiasmo del muchacho (y de los medianitos, ojo), le daríamos la vuelta al nuestro. Sobre todo moralmente, que es la crisis más peligrosa. Porque esa es la que alimentó a las anteriores y actuales.
¿Por qué no os estoy escribiendo desde cuatro sitios como ese donde me darían trabajo de inmediato? ¿Por qué no me reúno con cuatro o cinco locos para formar maestros de allí que trabajen desde dentro? Por las mismas razones que tenéis vosotros, incluso algunas más, además de ser un bocazas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.