sábado, 20 de febrero de 2016
Todo tenía que llegar
Llegó el "ya hablaremos" del colaboracionista director. Como no quiero terminar de ennegrecer la mala sangre que me produjo la entrevista por los modos, maneras, veladas amenazas e insultos (a partir de ahora llevo la grabadora, y voy a mi abogado con la grabación), porque el discutible contenido fue comparativamente lo de menos, ya contaré.
La escala de las excusas (vale para los cambios de etapas, o los cambios dentro de la misma etapa)
Cuando se propone que los chicos empiecen a hacer algo diferente, complejo o ir sometiendo a normas progresivamente más estrictas, para que funcione de verdad, una actividad, surge, entre los quintacolumnistas del sistema, la siguiente escala, según pasan, para no poner coto, no los meses, sino los cursos, aunque por fuera juren que las cosas hay que graduarlas:
a) "Son muy pequeños para eso"
b) "Todavía no tienen madurez suficiente para eso" (mi mote particular para cuando dicen esto es "otro que hizo la tesis sobre Piaget en Harvard")
c) "Es más importante conseguirlo con la actividad X (de dos etapas más atrás)
d) "Tú es que no conoces la realidad de la clase" (Evidentemente, yo me dedico a vender castañas en invierno, y luego me paso al algodón de azúcar cuando mejora el tiempo)
e) "Es que esta clase no admite esta dinámica" (Pero no vas a molestarte en trabajar una aproximación, con lo bien que te va tratarlos como retrasados escolares -ojo, no como necesitados de adaptación-)
f) "¡Es que con esta clase es imposible!" (junto con todas las demás que jamás cataron el ajuste del sistema)
Y no, no estoy hablando de implantar las ecuaciones bicuadradas en Infantil de tres años, el ejemplo (de entre muchísimos que podría citar) que he tenido en la cabeza es el debate en clase. Ese invento genial, y que, aun antiguo, no va a pasar de moda, del que me hablan los profesores de Infantil, de la "asamblea de clase", pasa, según los cursos diversas versiones en las que las cuestiones de orden y procedimiento se aplican con progresivo rigor o no, según la catadura de quienes tienen la obligación de enseñarles eso. A los de "la escala de excusas" los suple Sálvame, que ese ingeniero social sí que no falla ...y así se encuentra uno clases en segundo de bachillerato donde tratar un tema de respuesta abierta es un guirigay inmoderable que no lleva a esclarecimiento alguno.
sábado, 13 de febrero de 2016
Salutación del pesimista a la "sangre de Hispania fecunda"
En los Estados Juntitos de América ha sido habitual de toda la vida realizar estudios enviando cartas masivamente con encuestas y procesando las que regresaban. La bofetada europea siempre ha sido de cajón: "Guapetón/Guapetona/Feo/Fea (ver nota pie de entrada): no has tenido en cuenta lo que opinaban los que han tirado a la basura tu encuesta, que a lo mejor desmentían tus resultados".
Llegó Google, que tiene una herramienta para hacer cuestionarios (magnífico invento, por otra parte), y un departamento de didáctica dice que quiere estudiar la LOMCE (pa qué, me pregunto, si se tratara de un departamento de Derecho Administrativo...), y ha enviado a todo centro muriente, con petición de difusión, un enlace, en el que comienzan haciendo la pelota sobre la importancia de escuchar al profesorado/profesorada (misma nota) para hacer leyes educativas. El que ha escrito el prologuillo es o un becario más inocente que un cubo o un jefe de equipo más falso que Judas, que algunos tenemos memoria de la "permeabilidad" de los psicólogos y pedagogos que fueron llamados a escribir la supuesta base de las reformas y contrarreformas, de su silencio cuando los políticos deformaban lo que habían hecho, y de lo críticos que se ponían cuando caían en desgracia y, en vez de dar entrevistas, suplicaban que les admitieran artículos en revistas de segunda.
Me ha pillado con el día tonto, y como había un apartado de "diga Vd. lo que quiera", aunque el sesgo de la encuesta era bastante evidente, mecanismo encubridor incluido, en vez de meterme con que hay que aprender a mentir, me ha dado por explayarme, en el tono que les copio:
NOTA A PIE DE PÁGINA: es que me están intentando educar en ser no sexista, quitándome el tiempo que necesito para trabajar con la hija de la madre divorciada a la que el marido ha logrado dejarla sin un duro por una artimaña legal, que eso también es maltrato. En mi nuevo destino, aunque ya me han contado intimidades feas, todavía no me ha tocado apoyar a ninguna maltratada física, aunque alguna psíquica me la estoy viendo venir.
Llegó Google, que tiene una herramienta para hacer cuestionarios (magnífico invento, por otra parte), y un departamento de didáctica dice que quiere estudiar la LOMCE (pa qué, me pregunto, si se tratara de un departamento de Derecho Administrativo...), y ha enviado a todo centro muriente, con petición de difusión, un enlace, en el que comienzan haciendo la pelota sobre la importancia de escuchar al profesorado/profesorada (misma nota) para hacer leyes educativas. El que ha escrito el prologuillo es o un becario más inocente que un cubo o un jefe de equipo más falso que Judas, que algunos tenemos memoria de la "permeabilidad" de los psicólogos y pedagogos que fueron llamados a escribir la supuesta base de las reformas y contrarreformas, de su silencio cuando los políticos deformaban lo que habían hecho, y de lo críticos que se ponían cuando caían en desgracia y, en vez de dar entrevistas, suplicaban que les admitieran artículos en revistas de segunda.
Me ha pillado con el día tonto, y como había un apartado de "diga Vd. lo que quiera", aunque el sesgo de la encuesta era bastante evidente, mecanismo encubridor incluido, en vez de meterme con que hay que aprender a mentir, me ha dado por explayarme, en el tono que les copio:
Entiendo
perfectamente que un estudio científico requiere acotación (tengo
un ejemplar de mi tesis doctoral lleno de notitas pegadas sobre temas
clave de mi campo de estudio que no pude abordar, y de vez en cuando
una de esas notitas da lugar a un artículo, que en realidad podría
ser la introducción a un libro, cosas de los trabajos teóricos en
parcelas poco tocadas, por "desagradecidas" en una
disciplina concreta).
Vdes. verán si
merece la pena ampliar contexto o dejarlo en un prólogo teórico,
primo hermano del prefacio de la LOMCE (a favor o en contra me es
indiferente), las inevitables tablas estadísticas sobre los puntitos
marcados en las encuestas, y la interpretación que hagan sobre
ellas. Eso sí, si tras el trabajo final se conecta con el periodista
adecuado, tienen asegurado un titular en los medios. Si el director
del estudio tiene la consideración de publicitar los nombres de los
investigadores "rasos", una de las preocupaciones de la
catedrática que dirige mi Grupo de Investigación, a la que se le da
un ardite el autobombo, algo habrá hecho por mejorar el panorama de
perspectivas laborales de los "jóvenes" (los conozco de
40). Que una cosa son los recortes y otra el apoyo prioritario a
aquellos buenos investigadores que cualquier jefe de equipo tiene en
su mano hacer, si obvia su vanidad y sus chiringuitos de privilegios.
Espero que esta investigación sea del primer tipo de director que he
mencionado.
La LOMCE, hasta
donde han llegado mis lecturas, muy en desacuerdo con las de los
"apologetas" y "detractores" de la misma, apenas
es una leve variante de los problemas nucleares que percibo en el
cambio de modelo educativo que supuso ya el experimentito de la REM y
las sucesivas leyes orgánicas. La LGE, que llegó a estar
"domesticada y pulida" a base de un parcheo y una práctica,
digamos "relajada", de la misma, era inviable en el modelo
de sociedad que teníamos encima. Pero el modelo base de todas las
legislaciones posteriores parte de varias fantasías que se
impusieron a los encargados de diseñarlo, y que, por razones de
cálculo político-electoral fue "remodelado" por
políticos:
1) El nuevo alumno
es una criatura curiosa deseosa de comprender cosas del mundo que le
rodea, vengan o no vengan en el "temario" (llamar
"curriculum" a lo que viene en el BOE y versiones
autonómicas es un insulto al concepto y a la inteligencia).
2) La educación
pivota sobre los centros de enseñanza, ignorando incluso la
concienciación de padres (que tampoco tienen la voz cantante), y los
medios de comunicación de masas son ignorados (alguien podía haber
leído a Masterman), cuando sabemos su papel de ingenieros sociales
(Stalin estaría alucinando con las posibilidades que ahora tendría;
Goebbels ya lo sabía, pero no tenía tantos medios técnicos).
3) Hay fondos
ilimitados para gastar en educación. Entre pitos y flautas, llevamos
perdidos casi treinta años en trabajar en un modelo educativo "de
lujo" sostenido por una "economía de guerra" (incluso
durante la época "de la burbuja" faltó dinero y medios
para educación). Quizá algo más mediocre pero realista hubiera
salvado del fracaso a más alumnos.
4) Con que aparezca
la palabra "integración" en el texto legal, ya se cumple.
No hemos salido del modelo que los especialistas denominan de
"integración salvaje".
5) Transformar a
golpe de decreto. El endurecimiento de la cadena de mando ha sido
progresivo, hasta el punto de entrometerse burocráticamente en
aspectos científicos, tanto de las "materias de clase"
como de la Pedagogía como ciencia. Ya comentó el colaboracionista
Gimeno Sacristán, cuando fue apartado del club de los "elegidos",
que la LOGSE "había hecho psicología desde el BOE".
6) El profesorado se
iba a dividir entre "los liberados por el nuevo enfoque" y
"la carcundia acomodada". La dinámica formativa del
profesorado, aparte de una chapuza de orden galáctico, desde un
principio, fue de lo menos didáctico. Mi instrucción militar,
comparada con el discurso recibido nada más llegar al primer
cursillo sobre REM al que llegué, fue Summmerhill. La división fue
provocar multitud de problemas artificiales que favorecieran a una
parte de profesores y luego a otra distinta, de forma que el
guerracivilismo mantuviera dividido en grupúsculos de alianzas
inestables a los profesores, mezclando cuestiones científicas,
didácticas, sindicales y gremiales, bien mezcladitas. Ciertamente,
esa fue una técnica usada en la 2ª Guerra Mundial para disciplinar
a la escoria que formaba las clases de tropa norteamericanas, pero
esos soldados solo tenían que matar alemanes en la dirección que
marcaban los sí preparados y organizados oficiales de West Point, y
ya se encargaría la propaganda de ocultar las violaciones y pillaje
que acompañaron a la "liberación". Diría que esa no es
la función de un educador y que, multiplicando reuniones de
coordinación de horas y horas, no se consigue la camaradería que
permite acuerdos de tres minutos cruzándose por el pasillo.
7) Los psicólogos y
pedagogos iban a ser la clave de la adaptación al nuevo sistema.
Fueron insertados como espías y comisarios políticos, pero a la vez
ninguneados desde arriba cuando la Administración no quería oír
las incoherencias que veían. En ningún momento se trabajó con el
resto de profesores la llegada de colaboradores valiosos que iban a
aliviar las angustias de un profesorado ante la avalancha que se le
venía encima, más las disfunciones anteriores. Tuve la inmensa
fortuna de contar en un destino anterior con personas muy
interesantes que (a fuerza de desgaste personal) lograron ser
aceptados como compañeros. Es más, el guerracivilismo en este caso
ha sido brutal, y todas las administraciones de todos los partidos
han fomentado conscientemente esta permanente fuente de dolores de
cabeza.
Y aquí paro, aunque
haya más que contar. No obstante, si alguien tiene curiosidad por
saber qué clase de desequilibrado mental ha escrito esto, tengan mi
correo: juvenal@dondehabiteelolvido.net
[Preguntitas
sobre el Libro Blanco]
Aunque estuviera
hecho al dictado por el sobrino tonto del ministro que sea, el día
en que vea un Libro Blanco consultado en serio por un político
español (del gobierno o la oposición) para debatir la política
educativa y no generar titulares, iré a mi médico para advertirle
que el paracetamol lo están adulterando con LSD.
NOTA A PIE DE PÁGINA: es que me están intentando educar en ser no sexista, quitándome el tiempo que necesito para trabajar con la hija de la madre divorciada a la que el marido ha logrado dejarla sin un duro por una artimaña legal, que eso también es maltrato. En mi nuevo destino, aunque ya me han contado intimidades feas, todavía no me ha tocado apoyar a ninguna maltratada física, aunque alguna psíquica me la estoy viendo venir.
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