Esta es una entrada no destinada a los lectores habituales de este blog, que, si de los pocos que tiene, son muestra representativa los que intervienen y/o me escriben, no les hace la menor falta. Eso sí, les pido encarecidamente que difundan el mensaje.
Como todos los que tengan cierta edad recordarán, la expresión proverbial que titula este minipost designa la gráfica escena en la que el exasperado sacerdote clama en misa contra aquellos que no pisan el templo... precisamente a los sufridos feligreses que sí están allí. De ahí que el contenido del mismo puedan darlo por achisabido. Pero basta sacar la oreja a la calle para ver lo contrario.
Por favor, ruego que rueguen, denuesten, repriman, insulten, etc., a todo aquel desinformado que use la palabra "depresión" a la ligera, para señalar cualquier disgusto, alicaimiento o pena pasajera, empezando por el simpático compañero que comenta: "No, si este se ha sacado una baja por depresión y así se quita de enmedio unos días". No se lo consientan ni a los niñatos/as. Fuera de la psiquiatría científica, de la geología y de la economía, usar el término es jugar e insultar conscientemente o no, a una legión de muy malsufrientes.
Y, a menos que haya inventado el ISRS definitivo, péguenle a todo aquel que diga que cualquier persona o acontecimiento le quita la depresión a nadie. Especialmente, a aquellos hijos de puta que dicen, respecto a un diagnósticado "yo le quitaba la depresión ahora mismo [haciendo x,y,z]" Cuando le hayan roto el tabique nasal, me lo envían a comentar a este blog, para yo que les cuente lo divertido y cómodo que es asomarse a ese pozo sin fondo, incluso con bibliografía. O, más divertido, que alguien a quien quieres mucho pase por ello, cuando se sabe lo que es.
Gracias a mis pocos lectores por su atención. Llevo unos días de emisión entrecortada por la parte fea de esa evolución simbólica que se supone que es una mudanza voluntaria.
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Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.