Estoy hasta los mismísimos cojones de que hayan conjugado el verbo "abdicar" regido con todas las preposiciones del mundo, menos las correctas. Tengan al menos la indecencia de llamar a uno de sus becarios (por eso digo indecencia, por el sueldo y el trato), y mandarles que consulten la palabreja antes de patear el español, que es propiedad de todos sus hablantes, presentes, pasados y futuros. Ni siquiera hace falta que se acerquen al instituto a preguntar a un profe cualquiera de lengua. Basta consultar una de estas tres opciones:
- Diccionario de dudas, de D. Manuel Seco (menos de cuarenta euros) y 700 páginas para buscar y aclararse (cinco minutos entre buscarlo en la estantería, consultar y escribir en un papelito adhesivo o un whatsapp).
- Diccionario de uso del Español de Dª María Moliner: en CD: unso segundos en cortar, copiar y pegar en un correo interno.
- Diccionario Panhispánico de Dudas, de la Real Academia: gratis en la web.
Panda de imbéciles: llega un notición, con una palabra poco usada, y la estrella de la alcachofa, la cámara o las letritas no tiene tiempo de preguntar las preposiciones regidas. Os lo repito para que lo entendáis, canalla inmunda: no os habéis molestado en llamar al pobre becario para decirle "búscame cómo se usa eso que ha dicho la Zarzuela".
¿Quién coño se puede fiar de una clase periodística que trabaja (y lo sé de primera mano) de forma tan chapucera, no solo el lenguaje, sino los contextos para reconstruir los teletipos (que ya sé que no se usan hace años las maquinitas de papel continuo)?. Quitaos la máscara de guardianes de las libertades, coño, que entrevistáis a un bioquímico y desguazáis la explicación, volviéndolo encima del revés, y a eso lo llamáis divulgación. Decid, con un poco de valor, la verdad:
Las "estrellas" informamos de lo que le sale de los cojones a nuestros jefes,
nos inventamos las informaciones manipulando datos que desconocemos
y hablamos y escribimos como nos sale de los cojones.Y ahora, id yéndoos a tomar por culo, que es vuestro trabajo ante el amo cuando no estáis sentando cátedra.
Nota de corrección política: desistí de utilizar la palabra ovarios no porque no haya mujeres entre esa gentuza pretenciosa, sino porque no me resultaba suficientemente disfemística.
Ignoro cuántos gazapos se me han colado, pero esto es un ejercicio de desahogo puro y duro, y no voy a revisarlo para que se me instale la obsesión en la cabeza. Por esto ni me pagan en dinero ni en cariño o aprecio, así que de esta forma queda.
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Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.