martes, 5 de enero de 2016

La Real Academia, dando ejemplo. (Actualizado)

No se pierdan esta perla del tuteo:


Es de la Fundación pro-Real Academia de la Lengua. de su página web, bien visible. Si pinchan, les dirán que, salvo estudiantes, por menos de cien euros no se molesten en contribuir. No soy tan tonto como para saber lo de las cuestiones del impacto y otras zarandajas mercadotécnicas, pero también que yo, que carezco de mérito alguno para sentarme en un sillón de allí (ni de los deméritos por los que algunos entraron), siendo un mindundi, sé enjaretar una conversación recurriendo a todo tipo de perífrasis, impersonaliades o evasiones si no ha quedado claro y meridiano cómo debo tratar a alguien. Por ejemplo, detesto tutear a los camareros o dependientes, salvo confianza, por el mero hecho de que cobran de mí. Por ejemplo, ante una urgencia de esta mañana, preferí no preguntar a las muchachas de la panadería si "tenían huevos" o en la tienda "había huevos", y me quedé con un "¿venden huevos?". No tenía ganas de broma, y preferí recibir las agradables sonrisas de esas tres muchachas cuando la gente las trata con respeto.

Pero, dado que el lunfardo se impone: hasta el banco que se queda con mi dinero a interés de broma y me saca los higadillos con la hipoteca, las compañías telefónicas, de cuyas prácticas no vamos a glosar aquí, y un amplio et caetera de empresas que ponen la navaja legal en el vientre para que suelte uno la pasta, encima nos pasan la mano por el hombro a la voz de "qué güena gente eres" (vivencia adolescente que me asalta con cada factura o mensaje tuteante), ante tan emotiva petición de la que Limpia, Fija y Da Esplendor (las mayúsculas van en contra de la actual ortografía, lo sé), no he podido menos que contestar:

Habiendo considerado siempre que una de las riquezas del español es la de los matices que léxica y gramaticalmente se establecen para establecer las diferencias y distancias en confianza y trato, he tenido amplias discusiones en foros filológicos al respecto, y no me he quedado precisamente solo.
También siempre había pensado que parte del esplendor de la lengua española tenía que ver con esa hermosa dispersión de usos, que hace que hasta en canciones pop de consumo peninsular se nos haya colado el "vos" de allá al otro lado del charco, que el "usted" se construya de formas diferentes para expresar afecto cercano o distancia, según zona de nuestra Hispania Fecunda...

Pero ya que la Academia lo tiene en su publicidad, parece que se impone el tuteo, por lo que les pregunto:

"Oye, pa sacarme cien pavos, ¿no tenías que cortarte un pelo y hacerme un poco la rosca con el usté de los puretones?"

Y ahora, les ruego me expliquen qué cara pongo cuando intento explicar a mis alumnos que les conviene aprender a manejar el usted con tercera del singular para aquellas situaciones en las que pueden tener las de perder.

Porque, como profesor de Lengua y Literatura Españolas (que todavía no les he escuchado pronunciarse sobre el páramo expresivo que está produciendo el actual desarrollo normativo de la asignatura "Lengua Castellana y Literatura" -valga la jerigonza-, multiplicada por diecisiete variantes), díganme cómo les limpio a mis alumnos el tuteo y la zafiedad que los incapacita en relaciones sociales con alguien más fuerte que ellos, cómo les fijo estrategias de defensa por medio del correcto uso, recto y figurado, de los recursos de la lengua, y cómo les hago que tengan acceso a algún momentito de esplendor sabiendo que dominar las distancias en lengua los protege de invasiones verbales, tras las que vienen las otras.

Llevo esta pregunta a mi blog, donde publicaré la respuesta, si llegare (sí, máxima distancia factual la del futuro de subjuntivo). Pasado un tiempo, haré lo propio en los otros foros, de mayor resonancia, en que estoy inscrito.

¿Debo despedirme "nos vemos, peña", o "Saludos cordiales"?


Si, por casualidad, "llegare" la respuesta, actualizaré la entrada.

Pues llegó la respuesta, resulta "que les pareció conveniente": 



Buenos días, don Juvenal [para qué molestarse en tratar de apellido]

El uso del tuteo en la publicidad de la campaña que usted cita, la de la Fundación pro-RAE, es una excepción en nuestra costumbre habitual, que es el tratamiento de usted a los destinatarios de nuestros mensajes. Véanse, por ejemplo, las decenas de tuits que publicamos cada día en @raeinforma.
Acertadamente o no, en este caso concreto nos pareció más conveniente hacerlo así.
Esta respuesta se la dirijo a usted, a título personal, como aclaración a sus amables observaciones.
Saludos cordiales, 


Miguel González Somovilla

Comunicación

Real Academia Española
C/ Felipe IV, 4
28014 Madrid

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Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.