Ahora va y resulta que todos los especialistas en educación españoles (quiero decir, todos los españoles, que junto al seleccionador de fútbol, venimos al mundo con una cátedra de Didáctica de serie), salvo cuatro o cinco, están de luto porque Finlandia se ha caído por debajo del puesto 10 del nuevo informe. Alguno hasta se asusta de que estén cambiando el enfoque de su modelo. Debería enlazar aquí el texto del plumilla que ha puesto esto en medio folio, pero me disculparán, que ya voy muy retrasado con las correcciones, y dice poco más de eso que les refiero. Bueno, no era tan complicado: aquí va. Y, bueno, alguna pista interesante puede dar.
No era para tanto
Salvo algún tipo que necesitara la medallita para vender algo o a sí mismo, la mayoría de los profesionales de la educación fineses (manía de la gente de escribir "finlandeses", con lo cultureta que queda decir esto segundo), tanto de la gestión como a pie de aula, no se despeinaron antes ni se despeinarán ahora. Tienen muy claro que lo que quieren son alumnos bien preparados, que la cantidad de pasta de madera que pueden vender es limitada, salvo que se carguen sus bosques, y que el chollo de Nokia caducó, y que si no quieren regresar a la muy miserable vida de hace siglo y pico, necesitan estar listos para cuando salte cualquier liebre, e incluso para inventarse una liebre que salte. No es que me haya puesto economicista, es que, junto con mi preocupación por aspectos educativos sagrados para mí, tengo la de que he podido comprobar, recreo tras recreo en mi vida, que los chavales no han perdido el vicio de comer.
Sencillamente, cuando vieron aquel nº 1, decidieron que era hora de seguir trabajando. Solamente les deseo que hayan encontrado la manera de rentabilizar económicamente la "finlanditis" y las peregrinaciones a sus escuelas. A mí, francamente, una conferencia de un catedrático (amigo de los organizadores, al que metieron en el brete de explicar, gratis o a cambio de plaquita, no recuerdo, la cuestión), a la que fueron cuatro gatos, me dejó muy claro que el misterio estaba en que todo el mundo en el frío país opinaba poco sobre lo que debieran hacer los demás y trabajaba mucho en su tarea.
Fue un sobresaliente con chuleta
El enfoque que ahora tienen, y que van a retocar, estaba basado en las competencias, en el "aprender a aprender" y otras cuestiones adyacentes tan importantes como necesarias de complementación. Y los tipos de la OCDE necesitaban un examen que les valiera para todos los países y planes de estudio (como no me apetece ponerme un chándal y hace frío en la calle, no usaré "curriculum", que latín sé), por ahí circulaba el Informe Delors, Perrenoud no sé si tuvo tiempo de influir en la redacción de la prueba, pero el caso es que optaron por tirar por ese camino. Se lo pusieron a huevo.
Me imagino que a nadie le amarga un dulce, y debió de ser interesante recibir tanta tele y tanta visita.
Por otra parte, lo que nadie contó fue que no era oro todo o que relucía, y servidor no era precisamente bien recibido cuando sacaba a la luz el informe de la Sociedad Finesa de Matemáticas, que decía poco menos que tenían que enseñar la tabla de multiplicar a sus futuros ingenieros cuando entraban en la Facultad, ni cuando mencionaba los índices de suicidio, alcoholismo o violencia de género. Ellos lo sabían, y seguían trabajando en mejorar.
La gilipollez finólatra ya la he experimentado yo, cuando mi actual director, honorable titulado en... (publicaciones y todo, ojo), transmutado en Catedrático de Pedagogía Correctiva, me indicó que la hora semanal de atención a alumnos que no sabían leer ni escribir debía estructurarla sacando alumnos individualmente media hora, de forma rotatoria, que era un sistema de Finlandia muy bueno para la mejora. Los chavales, tocando solo los casos desesperados, caben a dos visitas al año. Todavía estoy esperando las referencias bibliográficas, como las está esperando una amiga orientadora del inspector que le soltó la misma sandez, igual de indocumentada. El problema es que, al igual que los sargentos chusqueros de la vieja mili (nada que ver con lo que sale de la actual academia de Tremp, que solo exige titulación básica para entrar, pero cuyo examen de ingreso apunta ligeramente más alto), aquí las argumentaciones científicas terminan en el momento en que un superior deposita sus atributos genitales sobre la mesa. Eso sí, en ambos casos, los fachas éramos los que estábamos sentados recibiendo órdenes. Y encima, ahora no cabe cantar La Estaca.
Los nuevos sobresalientes no molan
Los nuevos son los "tigres asiáticos". Sistemas en los que el componente de sacrificio de los chavales es tan brutal, la presión de las familias y conocidos es tan asfixiante, que solo sus rígidos códigos de honor explican que el nivel de suicidios (esta vez, específicamente adolescentes) no esté multiplicado por diez. Ya era pintoresca la "finlanditis" de suyo, pero ese ominoso silencio sobre los números dos al diez del campeonato era para echarse a reír.
Ahora han desplazado a Finlandia, aunque dudo que lloren allí por las esquinas por ello, salvo los hoteleros del "turismo didáctico": debieron haber espabilado, ponerse en contacto con los operadores turísticos, y montar "paquetes", ya fuera para vender a administraciones educativas, consorcios privados y curiosos varios. Vamos, lo mismo que en la hermosa Escocia, entre campo y campo de lavanda, el del tour te endosa la visita a la destilería (con cata de buen pero escaso culín de "agua de vida"), aquí un montaje de "cole-bosque-entrevista con profes y papis-avistamiento de renos", eso sí, dejando un salón isonorizado para el jolgorio nocturno a la española, que allí los borrachuzos se machacan el hígado en silencio.
Claro, tiene su explicación. En primer lugar, el sistema finés tiene implantadas en serio esas bromas que a nosotros nos obligan a llamar "integración", "adaptación", "implicación familiar", etc., que tan bonito suena a todo el mundo. Repítelo mucho, en plan mantra, y ya sabes lo que tienes que hacer. Por otra parte, entre el cuento de la crisis y la protesta por los recortes, ya se sabe que es culpa de otros que en nuestras clases no haya una cocinita para que los niños aprendan a guisar (que me parece estupendo, por materia, competencias y... porque, trabajo mal hecho, bazofia que te almuerzas, que mamá, como te examinabas, no te preparó la tarterita ). La culpa era de la falta de recursos, y nadie mencionaba que las sartenes solamente había que reponerlas cuando la baquelita del mango se deshacía de vieja. Qué poquito se hablaba del semáforo que había en los comedores para advertir del nivel de ruido, y que un profesor comía con sus chavales no por colegueo, sino para reñirles por sorber la sopa o intentar agarrar la chuleta por el hueso y liarse a mordiscos. Eso no molaba, y se olvidaba. Canten otra vez La Estaca, que ahora mandan los hijos ideológicos (que no biológicos) de los que la cantaban, que aquí parece que el único franquista que había en España era Franco... y todo aquel que lleve la contraria a los "políticamente correctos".
Pero los "tigres asiáticos", que no tienen complejo de venir de una tradición previa de miseria y abandono, que no entienden de Estado del Bienestar que valga ni de socialdemocracia (valores estos últimos a los que yo me niego a renunciar), se han dejado de terminología y dicen desnudamente lo que se ha ocultado de Finlandia, encima en bestia: "leña al mono". La feroz moral privado-pública calvinista del frío país se ha cambiado por la obligación de honrar la memoria de los antepasados, al precio que sea: seis horitas de clase más deberes por la mañana, cuatro horitas de clase en la academia por la tarde, también con deberes. Eso si eres de sobresaliente en tus notas, si no, respira la mitad de veces y con la otra mitad subes del notable. ¿Suicidios juveniles? Un impuesto asumible. Si tu nene no te honra accediendo a la mejor facultad, tiene la valentía de suprimir su miserable existencia, lo cual limpia la mancha sobre la familia. Vaya, creo que eso no vende. No sé por qué pero me huele que los demagogos de la cosa van a enterrar este PISA bajo cien capas, usando los argumentos de la relatividad de los estudios estadísticos... que hasta ayer eran sagrados.
Aprender a copiar
Servidor de ustedes, si se mueve por los pasillos de la clase en un examen, es para no aburrirse. Aunque, por disciplina, si pillo a alguien con una chuleta, activo el protocolo, siempre cuento en clase el caso de aquella chavala a la que descubrí copiando exactamente lo contrario de lo que preguntaba, a la que dejé desbarrar a placer sobre el papel, encima comiéndose el tiempo de otras preguntas en las que a lo mejor recordaba algo útil o tenía chuleta correcta. No es extraño verme tachando folios enteros de verborrea del libro, y anotando al margen (si lo deja) NO RESPONDE EN NADA A LO QUE SE PREGUNTA. Uno de mis grandes éxitos es el "examen con libro, apuntes y lo que quieran traerse de casa". Resultado habitual: un puñadito de sobresalientes-notables y una larga rociada de suspensos, no por copiar literal y acríticamente (que sería sobrado delito), sino por calcar en una pregunta sobre la superficie de los triángulos la fórmula de la medida de la circunferencia.
Claro, entenderán que no me extrañe de que los alumnos, papás, tutores, departamentos... me presionen de las menos sutiles de las maneras. Si los "formadores de opinión", que si entienden de economía y política lo que de sistemas educativos, ya sé por qué el único avance desde la España que Larra llorara es la llegada del smartphone, son tan producto de la tierra como los presionadores que de mí se ocupan, ya sé el remedio que espera al sistema educativo en Las Batuecas.
Y eso que no me han llamado todavía a capítulo en Inspección, pero allí me trituran, seguro. No es una suposición: los he visto actuar en mi antiguo centro en una Inspección para Mejora de Resultados. Y mi nuevo destino acaba de pasar por ella, ¡y cómo se nota! Y eso que los Sres. inspectores van muy de cuerpo facultativo. Así que, si subimos a los cargos políticos... adivinen cómo van a copiar.
Dedicatoria
Profesor Marina, con quien en tanto estoy de acuerdo y con quien en tanto disiento: la mayor torpeza que ha cometido usted en su vida ha sido aceptar el encargo envenenado del ministro unamunicida. Todavía no está redactada ni una página de su Libro Blanco y ya tiene en contra a todo el mundo. El PP lo está utilizando de forma miserable (no le van a hacer, si lo dejan publicar el texto, ni puñetero caso), y sus antes valedores del PSOE lo van a triturar como intelectual. El resto de partidos y corrientes ideológicas, todavía peor. Haga caso de este puer senilis cincuentón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.