lunes, 4 de enero de 2016

Ejercicio de narrativa: un reto.

A partir de varias experiencias personales, me permito proponer el siguiente ejercicio a mis sufridos seguidores:

1.- Lea el siguiente relato, pensando en que lo está contando una mujer, en broma:
Había una vez un rico y sabio emperador que tenía que escoger esposa. Selección tras selección, le presentaron a tres candidatas. A cada una de ellas dio mil monedas de oro para que hiciese lo que pensase conveniente con ellas.
La primera apareció luciendo una hermosísima tiara de piedras preciosas, y le dijo: "he comprado esta joya para adornarme ante ti y complacer tus deseos de belleza". La segunda se presentó llevando en sus manos una preciosa espada, de acero perfecto y puño engastado de gemas, diciendo: "he aprovechado hasta la última moneda para que todo el mundo vea que eres el más grande de entre los señores de ejércitos". La tercera apareció con numerosos sacos de monedas brillantes, y las puso a sus pies mientras decía: "De tus mil monedas he hecho un negocio de cien mil, para que tengas a tu lado un respaldo en los momentos de decidir".
¿Con cuál se casaría el soberano? 
¡Pues con la que tenía las tetas más grandes, como todos los hombres!

 2.- Plantéese, en una situación promedio, con hombres y mujeres mezclados y ganas de broma, qué pasaría.

3.- Pruebe a cambiar el narrador de sexo, así como el sexo y atributos de la narración anterior.

4.- Plantéese la reacción de:

  • Las mujeres que componen el auditorio.
  • Los hombres prudentes que están presentes.
5.- Escriba un texto para conseguir que yo me crea que pasa lo mismo en los dos casos.

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Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.