Llegó el "ya hablaremos" del colaboracionista director. Como no quiero terminar de ennegrecer la mala sangre que me produjo la entrevista por los modos, maneras, veladas amenazas e insultos (a partir de ahora llevo la grabadora, y voy a mi abogado con la grabación), porque el discutible contenido fue comparativamente lo de menos, ya contaré.
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Francamente, si ha captado la facilidad con que mi ánimo se encrespa, imagino que entenderá que modere comentarios. Aunque año y pico de una experiencia anterior no me ha obligado a censurar ninguno, nunca se sabe.